
Hace aproximadamente dos semanas, mientras caminábamos por el parque de regreso a casa, Isadora me hablaba de la importancia de lo cotidiano a través de una voz honesta en el trabajo de un escritor. Llevábamos días, hablando del tema con nuestras pijamas puestas, una taza en la mano y sentadas en la sala de su casa, como recién despiertas a la 1 de la tarde.
-¿Conoces a Roberto Bolaño?, preguntó.
-Dije no con la cabeza y ella, entonces, me habló de él.
-Es un escritor que actualmente es considerado de los más importantes en la literatura latinoamericana, lo han comparado con Cortázar, pero sus vidas fueron muy diferentes-
Era obvio el punto, nacer y crecer en una vida sin fortuna, con un camino incierto y un día llegar a ser reconocido por tu trabajo y comparado con uno de los más grandes autores que ha dado Latinoamérica vs. Nacer y crecer en una familia de diplomáticos, con la fortuna de poder codearte con gente intelectual e importante y además de todo, ser uno de los escritores más importantes e influyentes de una época.
Y al parecer, el fallecimiento de Bolaño en el 2003, inició un afortunado camino post mortem, gracias a la publicación de su novela 2666. Entre ayer y hoy, vi un programa en TV UNAM y leí una nota en el Diario de Yucatán, refiriéndose a su obra. Quiero mencionar que la nota del DY, publicada hoy en la sección de cultura, es una entrevista a Jorge Herralde, fundador y director de la editorial española ANAGRAMA, donde dice que le gusta más Bolaño que García Marquez.
2666, que es una obra de la cual no me aventuraría a hablar ya que solo conozco su superficie, pero es un libro que causó una sensación tal, que fue comparada con la publicación de cien años de soledad. ¿Odiaría Bolaño las comparaciones?
Roberto Bolaño es un escritor y poeta chileno, su obra es considerada como una de las fuerzas influyentes más notables en la nueva literatura latinoamericana. De juventud mexicana, madurez española , un errabundo aun no del todo mapeado, vive 27 años de su vida sin poder sustentarse de la literatura, ejerciendo una diversidad de oficios. Sus historias viven con un ojo en el mundo y otro en los fragores de la vida cotidiana. Es cabeza del movimiento infrarealista, destacado por su obra cotidiana, disonante y con elementos dadaístas. La esencia de su universo es disgresiva y por momentos, caótica, sin embargo, sus libros son un organismo multicelular que obedecen a un mismo cerebro, el de Bolaño, mostrando así una visión panorámica y no hechos aislados en sus obras. Es esta habilidad de hilar fino, de contar historias de historias.
Una constante en la vida de Bolaño, me parece, que es la huida, indisociable del exilio, del vivir otras culturas, lo que lo hace ubicar sus dos obras más importantes en México, y esta misma huida, quizá no por el hecho de huir en sí, si no por esta búsqueda constante, contribuye a abolir lo que comúnmente se considera como destino, sin embargo, al final y pese a las situaciones difíciles que vivió, su obra toma valor por la transparencia de sus palabras, el retrato de lo cotidiano a través de su mirada pero sobre todo la fuerza de quien ha vivido y la vida no le ha sido fácil.
Ahora no puedo más que pensar que están de más, las muchas y mejores escuelas, devorarse los libros, los formalismos y chaqueterismos cansados de la élite artística, nada vale si no hay vocación, si no te sinceras, si pierdes de vista la importancia de la responsabilidad social en el acto creativo.
"¿Cómo reconocer una obra de arte? ¿Cómo separarla, aunque sea sólo sea un momento, de su aparato crítico, de sus exegetas, de sus incansables plagiarios, de sus ninguneadores, de su final destino de soledad? Es fácil. Hay que traducirla. Que el traductor no sea una lumbrera. Hay que arrancarle páginas al azar. Hay que dejarla tirada en un desván. Si después de todo esto aparece un joven y la lee, y tras leerla la hace suya, y le es fiel (o infiel, que más da) y la reinterpreta y la acompaña en su viaje a los límites y ambos se enriquecen y el joven añade un gramo de valor a su valor natural, estamos ante algo, una máquina o un libro, capaz de hablar a todos los seres humanos: no un campo labrado sino una montaña, no la imagen del bosque oscuro sino el bosque oscuro, no una bandada de pájaros sino el Ruiseñor." Roberto Bolaño.
Advertencia: Querido lector, el tiempo es subjetivo, ayer fue hace unos meses. No pretendo analizar la obra de Bolaño, sino comentar las circunstancias de vida del autor como personaje.